Pipí Cucú




Bailarines en mi taza de té verde
Es como si mi inmensa taza de té verde fuera un estanque,
En una de esas películas poéticas de peleas orientales.
Y veo en mi taza de té verde enemigos
Entrelazados bailando-peleando sobre el lago-taza, verde.
Y no me sorprenden tantas visiones.
O quizás con ese vapor que emana sea un agua termal.
Y yo bebiéndome aquello...
¿Qué lugar ocupo en mi divague?
¿Un dios bonachón que se traga su creación?
El dueño del Apocalipsis de mis imaginarios bailarines, tal vez.
Un sorbo más, y acabo con el pleito.


*

Luna
“Puedo dar un salto hacía la luna” prometía el robot.
Y así lo hizo, ante la incredulidad del público.
Y llego cien veces más a la luna.
Y mil más.
Y un millón...
Pero como nadie le creía no había diferencia entre sus múltiples viajes a la luna y su permanente estadía con los pies pegados a la tierra.


*

Pena
El señor Fleming. Un viejo de corbata roja.
Tenía una ventana azul clavada en el centro de su arrugada frente.
Pequeña.
No conducía a ningún sitio.
Una verdadera pena.


*

Poemas publicados en el número 5 (otoño de 2009) de la revista Pipí Cucú

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