Jesús me pide drogas
ni bien enrolo
y me dispongo a engullirme
un porro
ahí lo veo
con sus ojitos
de perrito tuerto
bien pegado a mí
Jesús, implora una seca
una vez me pidió
que le armara un porro
todo para él
incluso lo he visto llegar
con la mitad del ladrillo
y el transa
la otra vez vino
con su hijo idiota
Dios
cuando regaba
mi jardín del Edén
este poema será mal traducido
y la marihuana tendrá
tantos nombres
locales y universales
que parecerá
que hablamos de una droga divina
bajada de una nave
¡oh lira de la justicia!
por qué no haces que Jesús se vuelva
al Más Allá
al cálculo renal del Infierno que mejor le quepa
y se lleve encima a su hijo down
Dios
¿en serio te vas a clavar una pepa
sin darme un mísero cuartito?
dice Jesús y se pasa
preferiría
que fuese una alucinación
para darme aire místico
pero no, es él, con su ropaje escaso
su aparición sería más útil
en forma de esténcil
en algún corte vacuno
incluso
en forma de aplicación para el celu
¿para qué tanta transparencia? le digo
su hijo idiota muerto Dios lo mira
con la sinestesia de su rostro
y Jesús,
engullendo pastas del botiquín
abre la boca y suelta silencio
el cuerpo está ensangrentado
el gesto en la mano está ensangrentado
cien granjas y mil panaderías
me sacan a Jesús de encima
mi chica es una computadora
dice
la naturaleza es mi perra
ladra
y me retiro
porque la confianza de su risa
me quema
la otra vez
en medio del pasillo
hacía ademanes con las dos manos
invitándome a la droga
de nuevo y le digo
tengo que estudiar
el mapa catastral de mi desastre
berraco me dice
berraco y tira
sal en el desierto
¿a dónde iremos
Jesùs
con tu insistencia?
lo del monte Hermón
no te bastó?
lo del cuerpo glorificado
no te bastó?
lo de ser un líder
que multiplica los drones
no te bastó?
sigo traumado
dice
los latigazos
dice
mira sus zapatos italianos
mira la hora
mira la copa
ya
vacía
y sin remedio
marcha


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