Ebriedad de vivir

 



No quería, no.

Que todo fuera al poema.

El poema quería salir, yo no quería que nada saliera.

Hermético.

Sentado ahora con los deditos tikitiki,

dejando salir al poema

que dice: ejem, nada, aún.

Bueno, sí.

Muchas cosas

atoradas.

Miles de autos intentando llegar al otro lado del túnel,

atravesando,

penetrando lol.

Mi madre viaja el día de la madre a casa de sus hijes,
a ver a su madre a punto de… sí, de morir.

Momento épico, canónico, único, no vivido de la vida.

Solo puedo procesar esto con la ironía del poema,
que sí ha salido.
Acá está.
Qué desparpajo.

Por otro lado, al mismo tiempo, en el mismo planeta,

le compramos con mi hijo el regalo del día de la madre
a su madre, mi ex.

Etc.

Madres que viajan, madres que mueren, madres que reciben regalos.

Y novias que se enteran

Leyendo esta misma pantalla

que su poeta está atravesando un poema,

cagando un poema,

para ser mejor,

para no ser leído,

para ser creíble,

para hacer algo con toda

esta ebriedad de vivir.

 

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