Carta al agua Manaos
Carta
al agua Manaos
Estimada
amiga,
comienzo este poema
arriesgándome a llamarla amiga,
porque así lo considero
y espero
que no sea un exceso
para usted
Sé que, a
pesar de su condición
de objeto
y elemento de la naturaleza,
agua y plástico,
tiene usted
una fe social y humana
descomunal
Es usted
el agua más económica
de la góndola
de mis supermercados cercanos,
y es hoy
el agua más rica que pruebo
y la que más me ayuda
La bebo
y rezo
Mi alma purifica
Mi economía relaja
La bebo
con fascinación religiosa,
porque si bien
cualquier agua mineral
sabe mejor
que el agua llena de cloro
de las canillas,
es usted
de un precio accesible extremo,
que pone en ridículo
los precios
de sus competidores
Por eso
creo
que usted hace más
por la economía
y la salud de los hogares
que cualquier medida
del Ministerio de Economía
o etcétera
Si bien
hablar de cifras
en un país con inflación
es gracioso
y hará que este texto envejezca mal,
la empecé a comprar
cuando valía…
¿200? ¿270? ¿400?
Luego 600
Finalmente 700,
y por suerte
sigue así desde hace meses
No se
confunda, querido lector:
no es esta
la solapada propaganda
de un gobierno
o una empresa
Es solo
la humilde disertación
de un cliente,
agradecido
y doblemente protegido,
en su bolsillo
y cuerpo,
por este producto nacional
(con nombre extranjero)
que, con su extraordinaria existencia,
da esperanza
en un contexto de locura —
la de hoy, la de ayer
Sin
dudas,
hay futuro
Y ese futuro existe
si existe
el agua mineral Manaos
en las góndolas
de los supermercados del pueblo



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