Peldaños
I
La mañana que hice el chiste de
si pasa tal cosa
me suicido.
Mi hijo,
de seis años,
preguntó por la palabra.
Inmediatamente temí
haber dicho eso.
¿Qué sabe
un pequeño escolar
de semejante tragedia?
Esa mañana.
Pero más tarde
fui testigo indirecto
de un suicidio.
Acaso temí,
esa mañana,
por el poder
que decretan las palabras.
Acaso sentí
que todo lo que pasa
es la programación
de un demiurgo extradimensional
o de una superinteligencia artificial
que arma la cadena de eventos
de millones de vidas,
entrelazándolas
del modo
que ahorre recursos,
como si las palabras
fueran decretos.
Quizás decir
suicidio
esa mañana,
mientras nos preparábamos
para salir,
empujó a alguien
unos kilómetros más allá,
unas horas después.
Las palabras:
peldaños
que acortan la distancia
entre personas y acontecimientos.
Acaso, por temer imprimir en la mente inocente de mi hijo
ese concepto,
anticipé
o desaté
el trágico desenlace
en las vías del tren,
de la persona que se tiró bajo las vías.
—Para mí
suicidarse
es tropezar.
me dijo mi hijo.
II
Jamás fui testigo
de un suicidio.
Mucho menos
de un suicidio
visto
y contado
por gente
a unos metros,
relatándolo
mientras ocurría,
transmitiendo
lo que veía
mientras pasaba.
Jamás fui testigo
de un suicidio.
Pero de este modo,
sí.
Esa mañana
cuando la palabra
voló
de mis labios
y llegó
a mi hijo pequeño.
Esa mañana
en que para alguien
se hizo
la oscuridad.
Así los eventos.
Primero
la bocina de alarma
del tren
que iba a Suárez,
acercándose
a la estación.
Luego
la señora
del andén de enfrente
diciendo:
se tiró.
Luego,
ya arriba
del tren
que iba a Lacroze,
a marcha lenta,
fúnebre,
respetuosa,
pasando sigiloso
al lado del tren
involuntariamente asesino.
Una chica
pegada a la ventana
lo vio.
Segundos antes
me preguntaba:
¿me acerco a mirar
cómo quedó
la víctima?
No lo hice.
Pero sí vi
el latigazo
en la cara
de la chica
que miró.
También
a otra
meneando
la cabeza,
con mayor entereza
ante la imagen.
Mientras todos
digerimos en silencio
el suceso,
tan cercano,
tan claramente
inútil
y mundano,
el tren
sigue su viaje
a Chacarita.


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